Lo mejor de este blog...

viernes, 8 de julio de 2011

¿Fiereza o hambre?

¿Fiereza o hambre?

¿Qué sensación te genera esta foto?

¿Miedo?

¿Ganas de afiliarte a un partido político?

¿Un deseo irrefenable de devorar a nuestros "bienamados" líderes?

¿Políticos? ¿Religiosos? ¿Empresariales? ¿Económicos?

buff... me está entrando un hambre...

jueves, 16 de junio de 2011

El pan nuestro de cada día


Demasiado tiempo de inactividad en el blog, fundamentalmente porque el Inquilino está obsesionado con su otro blog, el de las fotografías, y porque está bastante harto de pensar en qué escribir y que sólo se le ocurran historias de desencanto con la sociedad en que vivimos y con la cruda realidad que nos toca vivir cada día.

El pan nuestro de cada día lo constituyen últimamente noticias de corrupción, vileza, dejadez, hipocresía, historias en definitiva de mala gente que nos gobierna desde uno y otro ámbito: la política, sí, pero también las grandes empresas, los bancos, los tan temidos "poderes fácticos" disfrazados hoy en día en el anonimato de "los mercados".

El pan nuestro de cada día lo constituyen últimamente noticias de pobreza, deseperación, desilusión, desesperanza, búsqueda de un trabajo que permita el sustento de las familias; historias de resignación a perder unos derechos que costó siglos conseguir y un par de años perder, historías de asunción de que lo peor está por llegar, que todos -no, no todos, sólo nosotros, los de siempre- tendremos que renunciar a parte de nuestros sueños y recortar nuestros salarios, mientras vemos cómo nuestros gobernantes y los otros dueños del corral no renuncian a nada y siguen viviendo con el lujo propio de un príncipe, cada vez más cercano a los príncipes del medievo que no salían de sus palacios para no tener que ofender su vista con la miseria que les circundaba, pero que mandaban sus mesnadas a recaudar los impuestos -unos- y los diezmos -otros-.

Y a todo esto, hoy cumplo 40 años. Mis primeros 40. Justo ahora, que se supone debería mirar a la vida con optimismo, pensando que ahora es cuando se conjugan un estado físico razonable y una buena dosis de experiencia, cuando más preparado se me supone para afrontar retos futuros, miro alrededor y me dan ganas de prenderle fuego al país entero. Al menos de esa forma podría pensar que les lego a mis hijos un páramo, en lugar de un estercolero; un desierto, en lugar de una pocilga. Porque no nos engañemos, al menos en los páramos y en el desierto encuentra uno cierta belleza que le eleva el ánimo; pero mirando a lo que tenemos alrededor...

Menos mal que ese Inquilino que tanto me habla a veces y que tan solo me daja otras me susurró hace tiempo "Además de lo maravilloso de tu familia y tus amigos, en los que siempre que les miras, en la circunstancia que sea, encuentras algo bello, te queda la fotografía: y lo bueno de la fotografía es que te permite ver con qué ojo quieres ver la realidad; sólo tienes que cerrar el otro, enfocar y disparar".

Así que desde hace un tiempo voy andando por la calle con un ojo cerrado, aun a riesgo de pegarme un buen trompazo; al menos así puedo decidir qué parte de la realidad prefiero ver. En el caso de la foto, las espigas me parecieron mucho más interesantes que el estercolero...

martes, 26 de abril de 2011

Melancolía


No siempre la vida es una sucesión de alegrías, buenos momentos y sol.

A veces, el cielo se nubla, los árboles gotean y mientras andas cabizbajo, sin ver nada de lo que te rodea, tu único contacto con el mundo lo conforman los reflejos en los charcos. Ni siquiera para sacar la foto te apetece levantar la cabeza, y te centras en ese reflejo, difuminado y distorsionado, de una realidad que te desborda, de la que te gustaría escapar buscando esos otros momentos en los que nunca te fijabas en los charcos y, si los pisabas, agradecías el frescor en lugar de maldecir...

Son momentos de melancolía, de suspiros, de respiraciones cortas que te ahogan hasta que te das cuenta de que estás sin aire, y llenas los pulmones de aire para exhalar mientras vuelves a suspirar y hundes de nuevo la cabeza entre los hombros, las manos en los bolsillos, y vuelves a buscar entre los reflejos un rayo de luz que te diga que pronto pasará...

Melancolía... (suspiro)

jueves, 7 de abril de 2011

La cuerda


Subir, bajar, esfuerzo en la subida, esfuerzo y control en la bajada... Básicamente, recorrer la cuerda de una montaña, caminar permanentemente por la cumbre, consiste en eso.

Y claro, empiezo a sacar paralelismos... el primero que me viene a la cabeza es el de un electrocardiograma; el IBEX35... subidas, bajadas... la moral de la tropa... euforia, depresión...

Finalmente me doy cuenta de que vivimos en la cuerda. No necesariamente en la cuerda floja, aunque últimamente tengo mis momentos en que me siento un poco funambulista; la cuerda de la montaña, buena metáfora para la vida, tan exigente, tan desagradecida en general, tan maravillosa a veces cuando nos regala uno de esos momentos irrepetibles, que nunca te dejarán pase lo que pase...

Subir, bajar, esfuerzo, control, patinazo, esfuerzo, dolor, esfuerzo, gloria, dolor, alegría.

Y sí, como me dijeron hace poco, la vida es MUY dura; es dura de verdad. Pero con todo, y a pesar de todo, la vida es también maravillosa, plagada de pequeños momentos que llenan cualquier vacío.

¡Ea!

PD: Podéis pulsar en la foto para verla más grande.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Al banquillo


El partido terminó. El terreno de juego quedó vacío. Los gritos se extinguieron. En los banquillos quedaban algunos restos de la batalla: algo de ropa, botellas vacías, y un cubo de la basura donde acabaron las ilusiones de los perdedores. En el cielo, oscuros nubarrones presagiaban tormenta al tiempo que aprevechaban los últimos rayos de sol para tratar de convencernos de que, a pesar de su apariencia, también guardaban algo de belleza.

Aun así, todos salimos corriendo para tratar de estar resguardados cuando empezara a llover; porque llover, sabíamos que iba a llover. Incluso estando resguardados, sabíamos que acabaríamos sufriendo los efectos de todas las tormentas que se cernían sobre nosotros.

Mientras mirábamos las paredes que nosprotegían temporalmente, muchos nos preguntábamos cuánto tiempo podríamos mantener esas paredes, ese techo, esas ilusiones, alegrías, decepciones acumuladas a lo largo de una vida. Porque esos mismos que causaron el temporal, los que abrieron la caja de los truenos, esos mismos nos decían ahora que teníamos que pagar por sus errores, que después de ayudarles en su naufragio, pagar más impuestos para recapitalizarles, ajustarnos el cinturón una y mil veces al hacer la compra, al buscar ropa, al desplazarnos, también teníamos que resignarnos a perder lo poco que nos quedaba para que ellos siguieran teniendo unos beneficios en algunos casos inmorales.

Ellos podían renegociar sus deudas, incluso verlas rebajadas. Nosotros debíamos malvender nuestras casas para que ellos recuperen lo prestado; si debíamos venderlas por mucho menos de su valor, con tal de que ellos recuperasen su parte, qué importaba que nuestros hijos acabaran durmiendo al raso. O peor aún, si el valor de venta no alcanzaba a cubrir la deuda pendiente, nos perseguirían también por el páramo, reclamándonos hasta el aire que respirásemos con tal de satisfacer su balance.

Poco importaba que hubieran sido ellos los que decidieron el valor de nuestra casa cuando fuimos a solicitar el préstamo; poco importaba que hubieran sido ellos los que decidieron cuánto nos prestarían, basados en esa tasación por ellos dirigida; poco importaba que hubiéramos pagado religiosamente durante años, mes tras mes, unos recibos llenos de intereses y con poco capital, habiendo ellos recuperado ya en la mayor parte de los casos el capital originalmente prestado; poco importaba que nosotros les dijéramos que queríamos pagar, que sólo necesitábamos su ayuda para conseguir renegociar los plazos, aunque fuera pagando más al final, como ellos habían hecho una y mil veces con las grandes empresas, con sus clientes preferenciales y millonarios, con los propios partidos políticos a los que financiaban sin pudor.

No. Nosotros no podíamos tener ese trato. Nosotros teníamos que pagar, ya, sin esperar su ayuda. Y los políticos, enfangados en sus tramas de corrupción, en la financiación ilegal, en los amiguismos, en el derroche injustificado de nuestros recursos, bien sujetos por las garras de los préstamos debidos a los bancos, nuestros políticos, nuestros líderes, aquellos que tenían que cuidarnos, guiarnos, liderarnos hacia un futuro mejor, decían que era impensable, en un país como el nuestro, modificar la ley para establecer que una garantía hipotecaria debe satisfacer la deuda sin más, sin tener que sacrificar otro patrimonio, embargar las nóminas si no hay más. Que nuestro país no puede permitirse tener una ley hipotecaria digna y justa, como existe en otros países más civilizados, más desarrollados y, por qué no decirlo, más decentes.

Creo que esta historia no suena desconocida a nadie, el que más y el que menos, todos conocemos a alguien en esta situación, o incluso la sufre directamente.

Estamos todos muy cansados, de los unos y de los otros, por no hablar de los de más allá.

Estamos hasta ahí mismo de financiar ayuntamientos, diputaciones provinciales, autonomías y gobiernos centrales, cosejerías, direcciones generales, secretarías de estado, sub-secretarías de estado, asociaciones varias, fundaciones, institutos oficiales... (todos ellos en minúsculas) para que se llenen de parásitos, ladrones, golfos y demás especies de la más baja estofa.

Para que coman en restaurantes de lujo, trabajen en palacios, utilicen coches de alta gama, viajen gratis, se vistan con trajes a medida ellos y con alta costura ellas, utilicen los recursos públicos en su provecho particular, inventen cargos vacíos para asegurar el futuro de sus primos, para organizar más saraos que nadie (2 GP de Fórmula 1, 4 GP de Motociclismo, la Copa América, las Olimpiadas, los Mundiales de lo uno y de lo otro, más saraos que cualquiera de los países que son -y están- mejores que el nuestro)

Para acometer infraestructuras faraónicas que poco beneficio aportan al final, más allá de la gloria momentánea del corte de la cinta en la inauguración (soterramiento de la M-30 para seguir teniendo unos atascos monumentales, más kilómetros de AVE que nadie en el mundo pero una red de transporte de mercancías lamentable, unos palacios de deportes impresionantes pero pocas instalaciones para el deporte base y el disfrute del común de los mortales, edifios de ópera milmillonarios pero pocas clases de música para nuestros hijos, y más, y más, y más...)

Para que se dediquen a tomar medidas irracionales, irrisiorias, irresponsables, que sólo conducen a soliviantarnos el ánimo además de distraernos de la verdad, del paro, la miseria, su corrupción, su incapacidad para solucionar nada, su desvergüenza para seguir pidiéndonos esfuerzos, su cobardía para no encarcelar a los causantes de este desbarajuste, para "refundar el capitalismo", para...

Para que sigan jugando a soliviantarnos a los unos contra los otros con el fin de que no nos demos cuenta de que a día de hoy en España hay dos bandos, pero no esos, sino Nosotros (el pueblo) y Ellos (los dirigentes).

Para que... y tantas otras que prefiero no recordar.

En Alemania acaba de dimitir el Ministro de Defensa porque se ha descubierto que plagió su tesis doctoral. En España, las listas electorales están llenas de imputados en casos de corrupción. Algunos ya quedaron libres, pero por prescripción del delito, no porque se probara su inocencia. Y ahí están, con la cabeza bien alta, presumiendo, sonriendo, riéndose en su fuero interno de todos nosotros, pobrecillos ignorantes, pobrecillos borregos. Damos risa, damos lástima, damos vergüenza.

Por ello, mientras los truenos hacen temblar los muros de nuestros -todavía nuestros- refugios, hemos decidido sentenciarles a permanecer, durante el resto de su vida, en el banquillo de los suplentes. Que quede claro, hay dos banquillos, para los unos y para los otros, porque a día de hoy ninguno se ha ganado el derecho a ser titular; que quede claro, donde nos gustaría verles a todos es en el banquillo de los acusados, pero de eso ya hemos perdido la esperanza, que es lo último que se pierde.

País...

lunes, 7 de febrero de 2011

El Rayo - Finalista en Foto del año 2010 en Dzoom



Bueno, pues Dzoom ha cerrado ya las votaciones para la foto del año 2010. Y mi foto del rayo titulada La fuerza de la Naturaleza ha conseguido el 5º puesto. Estoy loco de alegría, si echáis un vistazo a las otras finalistas Foto 2010 Dzoom veréis que el nivel era altísimo. Dzoom es un foro internacional en castellano dedicado a la fotografía, que tradicionalmente se ha constituido en una escuela donde grandes fotógrafos aficionados y/o semi-profesionales ayudan a los que empiezan en un ambiente no elitista y de camaradería.


Cuando se me pase el subidón volveré a subir fotos de este invierno, pero de momento quiero disfrutar un poquito de esta alegría.

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Dzoom has finally voted for its 2010 Photo of the year. Mi shot of a ray, titled La fuerza de la naturaleza (Strength on Nature) has achieved the 5th place. I'm almost crazy of happiness, if you have a look at the rest ot winners Foto 2010 Dzoom you'll see that all of them were really high-level. Dzoom is an international forum in Spanish dedicated to photography; it has traditionally been considered as a school where great amateur and semi-pro photographers help starters, in a non-elite and friendly mood.

Once I have digested success :) I'll continue uploadin my winter shots, but in this moment I just want to enjoy this happiness...

viernes, 3 de diciembre de 2010

Podemos acabar como estas cerezas...


Estos días de frio me han hecho reflexionar -poco, que luego duele la cabeza y además me encabrono-, acerca del camino que llevamos, y de cómo podemos acabar, a no ser que unos extraterrestres decidan invadirnos precisamente hoy y los Sres Mercados se vayan definitivamente a tomar vientos...

Es curioso cómo la misma imagen puede provocar pensamientos diferentes, incluso opuestos... en este caso, mi pensamiento es que "Podemos acabar como estas cerezas".

- Como las cerezas: Apiñados, agrupados en lotes, los unos encima de los otros, limitando nuestras relaciones a aquellas cerezas  que alcanzamos con nuestro tallo.
- Como las cerezas, manipulados y explotados por por los intermediarios, que en nuestro caso no aportan más valor que ser los que limpian la conciencia de los poderosos, que no nos despedirán sino que utilizarán su frase favorita "no necesitaremos más de sus servicios, por favor comuníqueselo a su empresa"
- Como las cerezas, condenados bien a ser devorados, bien a pudrirnos poco a poco en nuestra caja sin un servicio público de salud en condiciones adecuadas para sanarnos.
- Como las cerezas, totalmente desorientados, quejándonos de la compañía, echándoles de menos en cuanto nos sacan del montón, sintiendo pánico al darnos cuenta de que nos van a comer, nos van a triturar... o quizá...

- Quizá acabemos siendo el adorno del pastel... Y sonriamos pensando que todavía nos queda cuerda para rato.
- Quizá acabemos dándonos cuenta de que podemos ser parecidos, pero que cada uno tenemos un sabor distinto. Y se nos haga la boca agua al imaginarlo.
- Quizá nos hagamos conscientes de que somos bellos, sabrosos, resplandecientes. Y nos sintamos orgullosos de nosotros mismos.

Y es que, aunque no seamos cerezas, y a pesar de que somos absolutamente incapaces de crear una sociedad a la altura de nuestros ideales, el hombre, "per-se", es un bicho bien conseguido...

Por cierto, las cerezas, compradas en el Mercado de la Plaza Mayor de León, estaban deliciosas. mmmmmmm